La emblemática escultura de bronce sufrió daños en una de sus alas después de caer del tercer al segundo piso. La pieza fue trasladada a un depósito mientras especialistas evalúan el alcance de las afectaciones.
Una de las obras más reconocidas de Fernando Botero, la denominada Paloma de la Paz, sufrió un accidente este miércoles 7 de octubre en el Museo Nacional de Colombia, en Bogotá.
La escultura, elaborada en bronce y donada por el artista colombiano en 2016 como símbolo de respaldo al proceso de paz, cayó desde el tercer piso del museo hasta el segundo y sufrió daños que deberán ser evaluados por especialistas.
La información fue confirmada inicialmente por fuentes del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes a SEMANA. Posteriormente, otros medios reportaron que la pieza no se partió pese a la caída, aunque sí presentó afectaciones en el ala izquierda.
¿Qué pasó con la escultura?
De acuerdo con la información conocida hasta el momento, una estudiante de Licenciatura en Educación Artística que visitaba el Museo Nacional se habría acercado a la obra para tomarse una fotografía.
Según el reporte divulgado por El Reporte Coronell, de Caracol Radio, la visitante habría golpeado accidentalmente el pedestal sobre el que se encontraba ubicada la escultura. El movimiento habría provocado que la pieza perdiera estabilidad y cayera desde el tercer piso hasta el segundo.
La versión también fue recogida por El Colombiano, que señaló que la caída se produjo luego de que la estudiante se acercara demasiado a la obra.
Por ahora, la información disponible apunta a que se trató de un accidente. No se ha informado que la caída haya sido provocada de manera intencional.
La obra no se rompió, pero sufrió daños
Uno de los aspectos que generó mayor atención después del accidente fue el estado en el que quedó la escultura.
La Paloma de la Paz, de aproximadamente 70 centímetros de altura y fabricada en bronce macizo, no se partió tras caer entre los pisos del museo.
Sin embargo, la pieza sí presentó daños, principalmente en su ala izquierda.
El alcance de las afectaciones todavía no ha sido determinado. Por esta razón, la escultura fue retirada del lugar y trasladada a un depósito del Museo Nacional, donde especialistas deberán realizar una evaluación técnica.
El diagnóstico será fundamental para establecer si se trata de daños superficiales o estructurales y qué tipo de intervención requerirá la obra antes de que pueda volver a ser exhibida.
Una escultura con un significado especial para Colombia
La relevancia de la obra va más allá de su valor artístico.
Fernando Botero entregó la escultura al Estado colombiano en 2016, en el contexto del proceso de paz adelantado entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y las Farc.
La pieza fue concebida como un gesto de respaldo al proceso que culminaría con la firma del Acuerdo de Paz.
En su momento, Botero explicó que con la escultura buscaba expresar su apoyo y solidaridad con un proceso que, según sus palabras, representaba una posibilidad de esperanza para los colombianos.
Desde entonces, la obra se convirtió en uno de los símbolos más reconocibles asociados a ese momento de la historia reciente del país.
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De la Casa de Nariño al Museo Nacional
Antes del accidente, la escultura había tenido nuevamente protagonismo debido a su traslado desde la Casa de Nariño hasta el Museo Nacional.
La obra permaneció durante varios años en la sede de la Presidencia y estuvo ubicada allí durante los gobiernos de Juan Manuel Santos y Gustavo Petro.
En julio de 2026, en medio de la transición presidencial, la escultura fue retirada de la Casa de Nariño y trasladada nuevamente al Museo Nacional. El movimiento se realizó mediante un proceso especializado de embalaje y transporte debido al valor artístico y patrimonial de la pieza.
El traslado también tuvo un componente simbólico, pues la obra había estado estrechamente relacionada con el espacio presidencial durante diferentes administraciones.
Su regreso al Museo Nacional significó además que la escultura volviera a uno de los lugares donde había estado anteriormente.
La pieza será evaluada por especialistas
Después de la caída, uno de los principales interrogantes es qué tan graves son los daños.
Por ahora, la información disponible señala afectaciones en el ala izquierda, pero todavía no existe un diagnóstico definitivo sobre el estado de conservación de la obra.
La evaluación deberá determinar las condiciones del bronce, la estabilidad de la estructura y las posibles intervenciones necesarias.
El hecho de que la escultura no se haya partido representa un elemento importante para su conservación, aunque la caída desde varios metros de altura puede generar daños que no necesariamente son visibles a simple vista.
Por esa razón, antes de cualquier decisión sobre su restauración o eventual regreso a exhibición será necesario completar la valoración técnica.
El accidente pone la conservación en el centro de la discusión
El incidente también abre interrogantes sobre las condiciones de protección de las piezas ubicadas en espacios de exhibición.
Las obras de arte, especialmente aquellas consideradas patrimonio cultural, requieren medidas específicas para evitar que visitantes puedan acercarse demasiado, tocarlas o generar movimientos accidentales en sus estructuras de soporte.
En el caso de la Paloma de la Paz, las primeras versiones conocidas señalan precisamente que la caída habría ocurrido después de que una visitante se aproximara a la pieza para tomarse una fotografía.
Esto podría llevar a revisar las condiciones de seguridad y distancia establecidas alrededor de la escultura, aunque cualquier conclusión sobre las medidas que deberían adoptarse deberá partir de la evaluación de las autoridades y especialistas del museo.
Una obra que deberá ser restaurada
La prioridad ahora será determinar la magnitud de los daños y establecer el procedimiento adecuado para intervenir la escultura.
Mientras avanza ese proceso, la Paloma de la Paz permanecerá fuera de exhibición y bajo cuidado especializado.
La pieza no solo representa una parte importante del legado artístico de Fernando Botero, sino que también está vinculada con uno de los acontecimientos políticos más relevantes de la historia reciente de Colombia.
Su caída ocurre, además, una década después de su creación y donación al Estado colombiano.
Por ahora, el Museo Nacional deberá esperar el resultado de la evaluación técnica para determinar los siguientes pasos.
La atención está puesta en el estado del ala izquierda y en las decisiones que tomen los expertos para garantizar la conservación de la obra.
La Paloma de la Paz sobrevivió a la caída sin romperse, pero el accidente dejó daños que obligarán a realizar una intervención especializada. Su recuperación será ahora el siguiente capítulo de una escultura que, desde su creación, ha estado ligada a momentos particularmente simbólicos de Colombia.