Economía

Arturo Calle alerta por falsificación de marcas y competencia de Temu y Shein en Colombia

El empresario pidió atención sobre la suplantación de marcas y las condiciones de competencia en el comercio digital.

El empresario llevó al Congreso una advertencia sobre la venta de productos que imitan marcas nacionales y las diferencias tributarias frente al comercio electrónico internacional. El sector empresarial pide revisar las condiciones que afectan a la industria colombiana.

La venta de productos que imitan marcas reconocidas y el crecimiento de plataformas internacionales como Temu y Shein encendieron las alarmas de empresarios colombianos durante una audiencia pública en la Comisión Tercera de la Cámara de Representantes.

Uno de los participantes fue Arturo Calle, fundador de la reconocida compañía de moda, quien expuso las dificultades que, según afirmó, enfrenta la industria nacional frente a un mercado en el que los productos importados pueden llegar al consumidor a precios considerablemente inferiores.

Durante su intervención, el empresario mostró el caso de un bolso que utiliza de manera fraudulenta el sello de su marca y que, según la información presentada en la audiencia, se ofrecía en plataformas digitales por aproximadamente $36.934.

La situación puso sobre la mesa dos problemas que preocupan al sector empresarial: la presunta falsificación de marcas y las diferencias en las condiciones tributarias y aduaneras entre las compañías que operan formalmente en Colombia y ciertos envíos internacionales de bajo valor.

La audiencia fue convocada en la Comisión Tercera de la Cámara por iniciativa del representante antioqueño Jhon Jairo Berrío. Allí, empresarios manifestaron que la industria nacional necesita medidas para enfrentar lo que consideran una competencia desigual.

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Arturo Calle expuso el impacto de la suplantación de marca

El ejemplo presentado por Arturo Calle buscaba ilustrar cómo productos que aparentan pertenecer a una marca reconocida pueden comercializarse en internet sin autorización de su titular.

La suplantación de una marca puede afectar tanto a las empresas como a los consumidores. Para las compañías, supone un riesgo para su reputación comercial y para el valor construido durante años. Para los compradores, puede generar confusión sobre la procedencia, la calidad y las garantías del producto adquirido.

En el caso expuesto ante el Congreso, el empresario llamó la atención sobre la diferencia entre el artículo falsificado ofrecido en plataformas digitales y los costos que enfrenta una compañía formal para desarrollar, fabricar y comercializar sus productos.

No obstante, la identificación de una falsificación requiere verificar el uso no autorizado de la marca y las características del artículo. La presentación de un caso en una audiencia pública no significa que todos los productos vendidos en Temu, Shein u otras plataformas sean falsificados.

El debate también plantea la necesidad de mejorar los mecanismos para denunciar publicaciones que utilizan marcas sin permiso y de establecer responsabilidades cuando se compruebe una infracción.

Temu y Shein, en el centro del debate empresarial

Las plataformas de comercio electrónico internacional han ganado popularidad gracias a sus catálogos amplios, precios bajos y posibilidad de comprar desde el celular. Ese modelo representa una alternativa para consumidores que buscan prendas, accesorios y artículos para el hogar a costos reducidos.

Sin embargo, empresarios colombianos consideran que las condiciones bajo las cuales ingresan algunos paquetes internacionales pueden generar diferencias frente a los negocios que importan mercancía o fabrican productos en el país y deben cumplir con las obligaciones correspondientes.

Durante la audiencia se habló del mecanismo conocido como minimis, relacionado con el tratamiento aduanero de envíos de bajo valor. Según los empresarios, estas condiciones pueden permitir que determinados paquetes ingresen sin pagar algunos gravámenes, mientras que las compañías nacionales deben asumir costos tributarios, laborales, logísticos y operativos.

La preocupación del sector es que esas diferencias terminen reflejándose en el precio final y dificulten la competencia de las empresas que producen o comercializan formalmente en Colombia.

La discusión no se limita a la moda. También involucra a otros sectores que compiten con productos importados mediante plataformas digitales y que reclaman reglas que consideren equivalentes las obligaciones aplicables a los distintos actores del mercado.

¿Por qué preocupa la diferencia de precios?

El precio es uno de los principales factores que influyen en las compras por internet. Cuando un consumidor encuentra un bolso, una camisa o un accesorio por un valor muy inferior al de un establecimiento tradicional, puede optar por la alternativa más económica.

Para las empresas colombianas, competir con esos precios puede resultar difícil cuando deben cubrir costos de producción, contratación formal, transporte, almacenamiento, impuestos y distribución.

A esto se suma la escala de operación de algunas plataformas internacionales, que comercializan grandes volúmenes de productos y utilizan sistemas digitales para conectar a vendedores con compradores de distintos países.

Los empresarios que participaron en la audiencia sostienen que el problema requiere revisar las condiciones regulatorias y reforzar los controles sobre las mercancías que ingresan al país.

Sin embargo, el precio bajo de un producto no demuestra por sí mismo que exista una infracción tributaria, aduanera o de propiedad intelectual. Para establecer irregularidades es necesario examinar las características de cada operación y aplicar las normas correspondientes.

La industria nacional pide medidas frente a la competencia

La audiencia pública reflejó la preocupación de empresarios por el futuro de la producción y el comercio formal en Colombia.

Entre los asuntos que reclaman atención están el ingreso de mercancías de bajo valor, el control de los productos que presuntamente infringen derechos de marca y las diferencias que pueden existir entre las obligaciones de los negocios locales y las de ciertos vendedores internacionales.

Para las empresas nacionales, el objetivo es que la competencia se desarrolle bajo condiciones transparentes y que las autoridades cuenten con herramientas suficientes para detectar y sancionar las irregularidades.

En ese contexto, las medidas posibles abarcan distintos frentes: fortalecer los controles aduaneros, mejorar la vigilancia de productos falsificados, facilitar las denuncias de los titulares de marcas y revisar el funcionamiento de los tratamientos tributarios aplicables a las compras internacionales.

Cualquier modificación normativa, sin embargo, deberá evaluar también sus efectos sobre los consumidores, los pequeños importadores y el comercio electrónico, además de respetar los compromisos comerciales de Colombia.

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El reto de proteger las marcas sin cerrar el comercio digital

El crecimiento de las compras internacionales plantea un desafío para las autoridades: proteger la propiedad intelectual y asegurar el cumplimiento de las obligaciones legales sin impedir de manera indiscriminada el acceso de los consumidores a plataformas extranjeras.

En materia de marcas, las empresas necesitan mecanismos eficaces para identificar productos falsificados, reportar publicaciones y solicitar que se retiren contenidos que infrinjan sus derechos. También es importante que los consumidores puedan reconocer los canales oficiales de venta y verificar quién responde por el producto que compran.

En materia tributaria y aduanera, el debate requiere cifras comparables sobre el volumen de paquetes, los gravámenes aplicables y el impacto real sobre los diferentes sectores productivos.

La audiencia en el Congreso puso estas inquietudes en discusión, pero no significa que ya se haya aprobado una nueva regulación ni que las plataformas mencionadas vayan a dejar de operar en Colombia.

¿Qué puede pasar después de la alerta de Arturo Calle?

La intervención del empresario se suma a los llamados de otros representantes del sector productivo para que las autoridades examinen el efecto del comercio electrónico transfronterizo sobre la industria nacional.

El desarrollo de esta discusión dependerá de las propuestas que lleguen al Congreso, las respuestas de las entidades de control y las decisiones que se adopten sobre los mecanismos aduaneros y la protección de marcas.

También será importante establecer qué medidas pueden mejorar la competencia sin trasladar costos desproporcionados a los compradores ni limitar innecesariamente el acceso a los mercados internacionales.

Por ahora, el mensaje de los empresarios es claro: solicitan condiciones que consideren más equilibradas para competir y mayores controles frente a la presunta falsificación de productos.

La alerta de Arturo Calle pone el foco en una pregunta central para el comercio colombiano: cómo proteger a las marcas y a la industria nacional frente a las nuevas dinámicas de las compras digitales, sin perder de vista los derechos de los consumidores ni las reglas del mercado.

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Crecida entre montañas y apasionada por las calles de Medellín, soy una periodista antioqueña convencida de que cada esquina tiene un relato esperando ser contado.
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