El hombre falleció a los 101 años después de pasar más de 70 años privado de la libertad y de evitar en ocho ocasiones una ejecución en la silla eléctrica.
Una historia que durante décadas estuvo ligada al sistema penitenciario de Estados Unidos llegó a su final con la muerte de Francis Clifford Smith, considerado uno de los reclusos que más tiempo permaneció privado de la libertad en la historia del país.
Smith murió a los 101 años, después de haber pasado más de siete décadas bajo custodia y de haber protagonizado una particular historia judicial que incluyó ocho órdenes de ejecución que finalmente no llegaron a cumplirse.
El hombre falleció el pasado 25 de junio de 2026, pocos meses antes de cumplir 102 años. Su historia comenzó cuando tenía apenas 25 años y fue condenado a muerte por el asesinato de Grover Hart, un vigilante nocturno de 68 años, ocurrido durante un intento de robo en Connecticut en 1949.
A lo largo de los años, Smith sostuvo su inocencia, mientras su condena atravesaba diferentes etapas y su ejecución fue aplazada en varias oportunidades.
Una condena que comenzó en 1949
Francis Clifford Smith tenía 25 años cuando fue condenado por el asesinato de Grover Hart.
El crimen ocurrió el 23 de julio de 1949, durante un intento de robo en el que Hart, quien trabajaba como vigilante nocturno, fue asesinado a tiros.
La justicia estadounidense declaró culpable a Smith y inicialmente le impuso la pena de muerte.
Desde entonces comenzó un largo recorrido por el sistema judicial y penitenciario que terminaría convirtiéndolo en uno de los presos que más tiempo pasó encarcelado en Estados Unidos.
Smith siempre sostuvo que no había cometido el crimen.
Sin embargo, durante décadas permaneció privado de la libertad mientras su sentencia era revisada y se programaban nuevas fechas para ejecutar la condena.
Evitó ocho veces la pena de muerte
Uno de los aspectos más llamativos de la historia de Smith fueron las ocho ocasiones en las que logró evitar la ejecución.
Durante los años posteriores a su condena, las autoridades llegaron a programar su ejecución en diferentes oportunidades.
La silla eléctrica parecía ser el destino final del condenado, pero por distintas circunstancias las ejecuciones fueron suspendidas.
Según los reportes sobre su vida judicial, Smith llegó a esperar su ejecución en ocho ocasiones diferentes.
Finalmente, su condena a muerte fue conmutada por cadena perpetua.
Ese cambio evitó que terminara ejecutado y abrió una nueva etapa en una vida que continuaría transcurriendo detrás de los muros de una prisión.
Más de 70 años tras las rejas
El tiempo que Smith permaneció bajo custodia es uno de los elementos que convirtió su historia en un caso excepcional.
Pasó más de 70 años vinculado al sistema penitenciario estadounidense. Algunos reportes señalan que permaneció privado de la libertad durante aproximadamente siete décadas.
Su vida adulta estuvo marcada prácticamente por completo por la prisión.
Cuando fue condenado tenía 25 años.
Al morir tenía 101.
Entre ambos momentos transcurrieron más de siete décadas en las que su vida estuvo relacionada con diferentes instituciones penitenciarias y procesos judiciales.
También logró escapar de prisión
La historia de Smith tuvo otro episodio particular.
En 1967 logró escapar de la prisión, aunque su libertad duró poco tiempo.
El hombre fue recapturado 12 días después, por lo que regresó al sistema penitenciario y continuó cumpliendo su condena.
A pesar de este episodio, décadas después obtuvo una nueva oportunidad de recuperar parcialmente su libertad.
En 1975 recibió libertad condicional, pero volvió a prisión menos de un año después debido a nuevas infracciones.
Su relación con el sistema penitenciario continuaría durante muchos años.
Sus últimos años estuvieron bajo supervisión
Con el paso de las décadas, Smith llegó a convertirse en uno de los reclusos de mayor edad de Estados Unidos.
En 2020 pasó a vivir bajo un régimen de libertad supervisada en una residencia para personas mayores vinculada al sistema penitenciario.
Allí permaneció durante sus últimos años.
Su muerte ocurrió en junio de 2026, mientras dormía, según los reportes publicados sobre su fallecimiento.
Tenía 101 años.
El preso que se ganó un curioso apodo
Durante su permanencia en la Institución Correccional de Osborn, Smith también desarrolló una relación particular con las aves.
Según los reportes sobre su vida en prisión, acostumbraba alimentar a los pájaros con pan que obtenía del comedor de la cárcel.
Esta costumbre le habría valido el apodo de “Birdman of Osborn”, o “Hombre Pájaro de Osborn”.
El sobrenombre terminó convirtiéndose en uno de los detalles más curiosos de una vida marcada por el encarcelamiento.
Una vida marcada por la controversia judicial
La historia de Francis Clifford Smith también deja preguntas sobre el funcionamiento del sistema de justicia estadounidense y sobre las condenas de larga duración.
El hombre fue condenado por asesinato y permaneció encarcelado durante décadas, mientras sostenía su inocencia.
Su caso atravesó diferentes momentos: una condena a muerte, ocho ejecuciones programadas y posteriormente una sentencia de cadena perpetua.
Sin embargo, los reportes sobre su fallecimiento no cambian el hecho de que la condena por el asesinato de Grover Hart permaneció como el fundamento de su larga permanencia bajo custodia.
Murió después de una vida casi completa tras las rejas
Francis Clifford Smith murió a los 101 años, dejando atrás una historia que comenzó en 1949 y se extendió durante más de siete décadas.
Su caso se convirtió en uno de los más prolongados de la historia penitenciaria de Estados Unidos.
Fue condenado a muerte, evitó ocho veces la ejecución, recibió posteriormente cadena perpetua, escapó de prisión, volvió a ser encarcelado y finalmente pasó sus últimos años bajo libertad supervisada.
Su muerte pone punto final a una historia judicial que atravesó buena parte del siglo XX y llegó hasta 2026.
Francis Clifford Smith murió sin haber sido ejecutado, pero después de pasar la mayor parte de su vida adulta bajo custodia del sistema penitenciario estadounidense.

