Emily Moreno, hija del senador Bernie Moreno, acusó a su exesposo, el representante republicano Max Miller, de violencia doméstica. El congresista niega los señalamientos mientras el caso impacta la contienda electoral de cara a las elecciones de medio mandato en Estados Unidos.
Una grave denuncia por presunta violencia doméstica sacudió el panorama político de Estados Unidos. Emily Moreno, hija del senador de origen colombiano Bernie Moreno, acusó a su exesposo, el representante republicano por Ohio Max Miller, de múltiples agresiones físicas y psicológicas contra ella y su hija de dos años.
Las acusaciones se conocen en un momento clave para la política estadounidense, cuando los partidos se preparan para las elecciones de medio mandato, en las que los republicanos buscan conservar su representación en el Congreso.
Mientras Emily Moreno sostiene sus señalamientos ante la justicia, Miller niega todas las acusaciones y asegura que el proceso responde a denuncias falsas.
Las acusaciones presentadas por Emily Moreno
De acuerdo con documentos judiciales citados por The New York Times, Emily Moreno afirmó que durante la relación sufrió diversos episodios de violencia.
Entre los hechos denunciados se encuentran presuntas agresiones con agua hirviendo, golpes en la cabeza, empujones contra una pared, una fractura de clavícula y lesiones en el hombro.
Además, aseguró que en una ocasión Max Miller le apuntó con un arma de fuego a la cabeza.
Según los documentos citados por el medio estadounidense, la hija de la pareja también habría presenciado algunos de los episodios de violencia. Incluso, una de las declaraciones recopiladas señala que la menor expresó a su madre: “Papá te va a matar”.
Las denuncias forman parte del proceso judicial que actualmente enfrenta el congresista republicano.
Max Miller rechaza todas las acusaciones
El representante republicano negó de manera categórica los señalamientos formulados por su exesposa.
Miller aseguró que Emily Moreno ha presentado denuncias falsas en diferentes oportunidades y afirmó que ella representa un riesgo para su seguridad y la de la hija que tienen en común.
Asimismo, la calificó públicamente como una persona con problemas de salud mental, además de acusarla de acoso y de realizar múltiples denuncias sin fundamento ante autoridades de protección infantil, personal médico y organismos de seguridad.
El congresista también presentó una demanda por difamación contra su exesposa.
El caso genera impacto político en Ohio
La controversia ha trascendido el ámbito judicial y comenzó a tener repercusiones políticas.
De acuerdo con información publicada por The New York Times, personas cercanas al Partido Republicano manifestaron preocupación por el efecto que estas denuncias podrían tener sobre la campaña de reelección de Max Miller.
Según fuentes citadas por ese medio, encuestas internas elaboradas por los demócratas muestran una contienda muy cerrada en el distrito electoral de Ohio, donde Miller tendría apenas un punto porcentual de ventaja frente a su principal rival.
Pese a ello, el congresista ha descartado que las denuncias representen una amenaza para conservar su escaño en la Cámara de Representantes.
Bernie Moreno mantiene silencio
Hasta el momento, el senador Bernie Moreno no se ha pronunciado directamente sobre el caso.
Sin embargo, un portavoz del congresista, citado por The New York Times, aseguró que la prioridad del senador es garantizar la seguridad y el bienestar de su hija y de su nieta.
El vocero agregó que Bernie Moreno evitará debatir públicamente asuntos familiares mientras avanzan los procesos judiciales, aunque aseguró que hará todo lo necesario para que exista un desenlace justo para su familia.
El proceso continúa mientras avanza la campaña electoral
Las denuncias contra Max Miller aparecen en uno de los momentos más sensibles para el Partido Republicano, que busca mantener su fuerza política en el Congreso durante las elecciones de medio mandato.
Aunque el congresista insiste en su inocencia y rechaza cada uno de los señalamientos, el proceso judicial continúa su curso y podría convertirse en uno de los temas que marque la campaña electoral en Ohio durante los próximos meses.
Por ahora, las acusaciones permanecen bajo estudio de las autoridades competentes, mientras ambas partes mantienen posiciones completamente opuestas sobre los hechos denunciados.

