El incremento llega mientras el país depende cada vez más del gas del exterior y la producción nacional continúa cayendo.
El precio del gas importado en Colombia alcanzó un nuevo nivel que genera preocupación en el sector energético. Para los nuevos contratos correspondientes a septiembre, octubre y noviembre de 2026, el gas llegó a US$24,97 por MBTU, lo que representa un incremento del 79 % frente a los US$13,96 registrados en febrero de este año.
El aumento se produce en un momento en el que Colombia depende cada vez más del gas natural licuado (GNL) importado para atender su demanda interna, debido a la reducción de la producción nacional y a la necesidad de contar con combustible para la generación térmica.
La situación genera preocupación porque el mayor costo del combustible puede trasladarse a diferentes sectores de la economía y aumentar la presión sobre el precio de la electricidad.
El gas importado alcanza los US$24,97 por MBTU
El incremento fue advertido por Sergio Cabrales, docente y consultor del sector minero-energético, quien señaló que el precio negociado para los próximos meses representa un salto considerable frente al valor registrado a comienzos de 2026.
En febrero, el precio del gas para el periodo siguiente se ubicaba en US$13,96 por MBTU. Ahora, para septiembre-noviembre, el valor llegó a US$24,97.
La diferencia significa que el sistema energético colombiano tendrá que asumir un combustible considerablemente más costoso justo cuando las importaciones tienen una participación cada vez mayor en el abastecimiento nacional.
¿Por qué Colombia importa cada vez más gas?
Uno de los principales factores detrás de esta situación es la caída de la producción nacional de gas natural.
Durante el primer semestre de 2026, aproximadamente el 30 % del gas consumido en Colombia provino del exterior. La dependencia incluso llegó al 33 % durante la primera semana de julio, de acuerdo con datos reportados anteriormente por El Colombiano.
Esto significa que cerca de uno de cada tres metros cúbicos de gas consumidos en el país llegó del mercado internacional durante ese periodo.
El escenario contrasta con años anteriores, cuando Colombia dependía mucho menos de las importaciones para atender su consumo.
El aumento también presiona la generación de energía
El problema no se limita al mercado del gas.
Las plantas térmicas utilizan este combustible para generar electricidad, especialmente cuando el sistema hidroeléctrico necesita respaldo.
Cuando aumenta el precio del gas utilizado por estas plantas, también se incrementan sus costos de generación. Esto puede terminar ejerciendo presión sobre el precio de bolsa de la energía eléctrica, según el análisis citado por El Colombiano.
La situación cobra especial importancia ante el riesgo de un escenario climático que reduzca los niveles de los embalses y obligue a utilizar más generación térmica.
De esta manera, un gas más costoso puede convertirse en un factor adicional de presión para el sistema eléctrico colombiano.
Hogares, industrias y comercios también podrían sentir el impacto
El incremento del precio del gas importado puede tener efectos más allá de las plantas de generación.
Durante julio, las importaciones realizadas por SPEC tuvieron como principal destino al sector residencial, con 23.954 MBTUD.
El sector industrial recibió 13.500 MBTUD, mientras que el comercial concentró 12.424 MBTUD. El segmento de gas natural vehicular representó otros 2.565 MBTUD.
La distribución muestra que el gas importado está siendo utilizado para atender diferentes tipos de consumidores.
Por esta razón, un aumento sostenido de los costos internacionales puede terminar reflejándose en las tarifas que pagan hogares, empresas y otros usuarios.
La producción nacional continúa en descenso
El aumento de las importaciones ocurre en paralelo con una reducción de la producción nacional.
Entre enero y mayo de 2026, la producción promedio de gas fue de 1.127,6 millones de pies cúbicos diarios, una cifra 41 % inferior a la registrada en 2021 y 55,5 % menor frente a 2016.
Esta reducción ha obligado al país a buscar alternativas para garantizar el abastecimiento.
El problema es que el gas comprado en mercados internacionales está expuesto a factores externos que pueden modificar rápidamente sus precios.
El mercado internacional aumenta la presión
Colombia no controla los precios internacionales del GNL. Por eso, cualquier cambio en la oferta mundial, conflictos geopolíticos o problemas logísticos puede afectar el costo del combustible que llega al país.
La situación genera una mayor vulnerabilidad para Colombia debido a que la participación del gas importado en el consumo nacional ha aumentado de manera considerable.
En abril, por ejemplo, las importaciones ya representaban el 25 % del gas consumido, incluso sin que estuviera activo un fenómeno de El Niño y con los embalses por encima del 60 %.
El debate sobre el fracking vuelve al escenario
El incremento del precio del gas importado también reactivó la discusión sobre la posibilidad de desarrollar yacimientos no convencionales en Colombia.
Corficolombiana, con estimaciones del Ministerio de Hacienda y Ecopetrol, sostiene que el desarrollo de estos recursos podría aumentar la producción de hidrocarburos, reducir la necesidad de importar gas y generar ingresos adicionales para el país.
Entre las zonas señaladas por su potencial aparecen las cuencas Sinú-San Jacinto, Valle Inferior del Magdalena, Cesar-Ranchería y Valle Medio del Magdalena.
Sin embargo, cualquier desarrollo de estos recursos tendría que estar acompañado de procesos ambientales, consulta previa y coordinación institucional, según el análisis citado.
Valle Medio del Magdalena aparece como zona estratégica
Dentro del debate, el Valle Medio del Magdalena aparece como una de las regiones con mejores condiciones para desarrollar recursos de gas no convencional.
Uno de sus principales atractivos es la infraestructura existente, que incluye gasoductos, oleoductos, conexiones ferroviarias y el puerto fluvial de Barrancabermeja.
También existe presencia de empresas con experiencia en la industria energética.
Estos factores podrían facilitar, según el análisis citado, el desarrollo de proyectos destinados a aumentar la oferta nacional.
¿Qué viene para el gas en Colombia?
El aumento del 79 % en el precio del gas importado plantea un desafío para el sistema energético colombiano.
Por un lado, el país necesita garantizar el abastecimiento y evitar problemas de suministro. Por otro, debe enfrentar una producción nacional que viene disminuyendo y un mercado internacional cuyos precios pueden ser mucho más altos.
La discusión sobre nuevas infraestructuras de importación, exploración nacional y aprovechamiento de recursos no convencionales vuelve a ganar importancia.
Mientras tanto, el mayor costo del GNL representa una presión adicional para la generación térmica y, potencialmente, para las tarifas de energía que pagan los colombianos.

